PRINCIPIOS ORIENTADORES

La familia

  • La familia es el ámbito natural del crecimiento y la educación de los hijos.
  • Ésta encuentra en la escuela la ayuda indispensable para su crecimiento intelectual y moral.

El centro

  • La escuela realiza su función guiando el deseo natural del niño por saber, ayudándole a fijarse en la realidad de las cosas y a buscar la respuesta a sus causas y a la causa última de todo.
  • La escuela educa favoreciendo el encuentro del niño y del joven con la verdad de las cosas, del hombre y de la vida.
  • A través de esta mirada atenta a la realidad exterior, el niño va descubriendo su propia realidad interior, donde encuentra los signos de las razones últimas de todo.

La escuela

  • La escuela educa a través del encuentro personal entre el alumno y el maestro que le acompaña.
  • Aunque cada niño y cada joven es el protagonista insubstituible de su propio crecimiento, el maestro es el referente intelectual y moral que, mostrando la realidad, proporciona los medios para su conocimiento y los primeros criterios para juzgarla.

El respeto

  • El cuidado de las cosas es prueba de consideración y respeto hacia aquellos que las usarán.
  • Los alumnos, siguiendo el ejemplo de sus mayores, reparan las ofensas a los demás en las personas y las cosas, aprendiendo así a responder de sus propios actos y adquiriendo una libertad responsable.

Los medios

  • La escuela ha de procurar disponer de todos los medios útiles y necesarios para educar mejor: bibliográficos, informáticos, audio-visuales, técnicos… pero sabe que los medios, por ellos mismos, no educan sino bajo la dirección del maestro y siempre al servicio de fines adecuados a la edad y condición del niño y del joven.
  • La primacía de la atención a la palabra y al texto escrito, ayudan a un aprendizaje de ritmo natural, a la vez que a configurar el entendimiento en las estructuras lógicas del pensamiento y del lenguaje.

El clima

  • La escuela procura crear un clima de aprecio por el saber y por el progreso personal y el de los demás.
  • El amor al trabajo riguroso y exigente, al estudio paciente y constante, constituyen las condiciones necesarias para el conocimiento y el desarrollo de las capacidades personales, así como para la aceptación serena de las propias limitaciones.
  • El conocimiento de uno mismo, ayudado por unos buenos hábitos de trabajo, permite superar con ánimo más alegre y seguro las dificultades.

Las personas

  • La escuela, convencida del valor supremo de la dignidad de cada hombre, hijo de Dios por Jesucristo, educa en el respeto debido a Dios y a su obra como causa de nuestra propia dignidad.
  • El respeto hacia las personas constituye junto con el aprecio por la verdad y el bien, el fundamento de nuestra comunidad.
  • Por el respeto nos iniciamos en el deber de amar al prójimo.
  • Ante las personas de otras culturas y orígenes, nuestra disposición a compartir nuestros bienes culturales y humanos con ellas, es el medio que nos permite reafirmar nuestra vida educativa en el aprecio por aquello que todos los hombres tenemos en común.

Alumno – Profesor

  • Este encuentro entre alumno y maestro sólo se da en su sentido verdadero en el seno de una comunidad mayor.
  • El maestro encuentra en ella su referente; la familia, su apoyo y el niño o el joven, la experiencia inicial de una vida social justa, ordenada hacia el progreso en el bien y la verdad.
  • En el ámbito de la comunidad educativa así entendida, el niño aprende a discernir y experimentar en una práctica cotidiana, la posibilidad de certezas en la vida moral, validadas por la experiencia de las generaciones precedentes y vividas como un tesoro de humanidad para todos los hombres de hoy y de siempre.

Deber y agradecimiento

  • La escuela promueve en sus alumnos el amor y el sentido de la obediencia y el agradecimiento hacia sus padres y la propia familia; así como el compañerismo y la amistad para ayudarse en el camino del bien.
  • Desarrollar el sentido del deber y del agradecimiento hacia quienes nos acompañan y procuran nuestro bien, es la mejor escuela de ciudadanía: dispone a la solidaridad, nos mueve a procurar el bien común, a apreciar el patrimonio público, el fruto del trabajo de muchos y a exigir a los gobernantes el cumplimiento de sus deberes de justicia hacia los gobernados.

Educación cristiana

  • En referencia a la educación cristiana, la oración diaria está presente en la vida escolar al comenzar el trabajo de cada día.
  • La escuela ofrece la posibilidad de recibir la Primera Comunión, el sacramento de la Confirmación y la participación frecuente de la Eucaristía.
  • La formación religiosa mueve a una práctica real del misterio de la fe con una actitud generosa, responsable y de comunión con la Iglesia Universal, los padres, los maestros y los compañeros, en medio de un ambiente alegre y confiado que nos ayuda a ser mejores y a procurar que los demás también lo sean.

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