Raül Adames García: Un legado que permanece

Hoy escribimos con el respeto y la responsabilidad de dejar por escrito el legado de lo que Raül Adames ha significado para nuestra comunidad educativa en el Colegio Abat Oliba Loreto. Para todos nosotros, Raül fue nuestro director, un buen director. Para muchos fue también amigo, maestro y mentor, alguien que no solo dirigió el colegio, sino que lo sostuvo y lo acompañó de manera constante, con una implicación personal que trascendía el ejercicio del cargo.

Raül entendió desde el inicio que ningún proyecto educativo se sostiene sin las personas que lo encarnan. Por eso cuidó el claustro con una atención especial, hablaba de él como el activo más importante del colegio, convencido de que la verdadera excelencia no se improvisa ni se decreta, sino que se construye en la calidad humana y profesional de quienes educan cada día. Supo formar, acompañar y consolidar un claustro sólido, exigente y comprometido, y si el colegio destaca hoy en algo de manera clara es en el nivel humano y profesional que logró hacer posible.

Raül Adames, presidiendo la mesa en la graduación de nuestros alumnos de 2º de Bachillerato

Raül Adames García, presidiendo la mesa en la graduación de nuestros alumnos de 2º de Bachillerato

 

Desde esa base, Raül concebía la educación no solo como transmisión de conocimientos ni como mera continuidad de una tradición, sino como una experiencia que se encarna en la vida y la transforma. Entendía el colegio, como expresa su propio lema, como un lugar donde aprender a vivir. Por ello, otorgaba un valor central a la relación entre el profesor y el alumno, convencido de que el aprendizaje verdadero nace del encuentro, de la palabra compartida, de la autoridad ejercida con sentido y del vínculo que se construye con el tiempo. Esta concepción de la educación ha marcado profundamente y sigue siendo seña de identidad del colegio.

Vivió el colegio con una dedicación plena, implicado en múltiples proyectos que asumía con una entrega total, consciente de que educar es una misión. Cuidó los detalles, acompañó procesos y sostuvo personas y decisiones complejas, siempre con la convicción de que lo que sucedía en el colegio tenía un valor profundo y duradero, un valor que no se agota en el tiempo escolar, sino que acompaña al alumno y permanece en su manera de comprender la realidad y de situarse en el mundo.

Ese cuidado se extendía también a las familias, a las que entendía como parte esencial de la comunidad educativa. Su acompañamiento no se limitaba al ámbito académico, sino que se hacía presente en lo personal, en la escucha, en la cercanía y en la atención a las circunstancias concretas de cada familia, consciente de que educar es siempre una tarea compartida y que solo desde la confianza puede sostenerse un proyecto educativo vivo.

Aún hoy recorremos los pasillos con la sensación de esperar su presencia y de reconocer su voz, como si pudiera sorprendernos en cualquier momento. Y, sin embargo, de algún modo permanece, porque la esencia educativa que impulsó sigue impregnando el colegio, en gestos, decisiones y maneras de mirar a los alumnos y de entender la tarea educativa.

Raül Adames García: Un legado que permanece 1

Raül Adames García en ‘Apasionados por la educación’ – Abat Oliba EduTips

Raül nunca se propuso como ejemplo. Ejerció su responsabilidad como un puente que remite siempre a Cristo, verdadero maestro, abriendo los Evangelios para hablar de aquel que tiene la llave de la vida y conduce la historia. Por eso, aun compartiendo un sentimiento de orfandad, sabemos que su labor fue fecunda, porque no nos vinculó a su figura, sino que nos condujo hacia lo verdaderamente esencial.

En diversas ocasiones habló de la vida como un tapiz que se va cosiendo lentamente hasta que, con el tiempo, revela una imagen bella y verdadera. Hoy comprendemos mejor esa imagen, porque mientras iba tejiendo su propio tapiz fue tejiendo también el del colegio, de una forma tan íntima que resulta difícil, y sigue siendo difícil, discernir dónde empieza uno y termina el otro, como si la sutura que los unía fuera casi invisible. Por eso, durante años, hablar del colegio ha sido hablar de Raül, y hablar de Raül ha sido hablar del colegio.

Este es el legado que deja Raül, aunque definirlo con palabras resulte necesariamente insuficiente por todo lo que abarca, y hacerlo en pasado resulte injusto. Sabemos que continúa y continuará, porque una parte esencial de ese legado somos nosotros, somos el colegio, porque somos lo que somos porque él fue quien fue, y en la medida en que sigamos educando, cuidando y acompañando como él anhelaba, su presencia seguirá viva entre nosotros.

Raül Adames García: Un legado que permanece 2

Raül Adames García, acto de conmemoración.

Gracias, Raül, por tu entrega, por tu mirada, por tu autoridad ejercida con sentido y por habernos confiado una manera de educar que hoy recogemos con gratitud y responsabilidad. Gracias por todo lo que has sembrado y por todo lo que sigue dando fruto. Asumimos el compromiso de continuar lo que tú empezaste, no repitiendo gestos, sino sosteniendo el espíritu que los hacía verdaderos, cuidando a los alumnos y acompañando a las familias, educando con exigencia y humanidad, y manteniendo vivo un colegio que también es, y seguirá siendo, parte de tu legado.

Equipo directivo y claustro del Abat Oliba Loreto

Raül Adames García: Un legado que permanece 3