Los griegos pensaban que el ser humano se hace semejante a lo que contempla. Esta tesis se torna todavía más interesante cuando tenemos en cuenta qué es lo que ellos entendían por “belleza”. Aunque Pitágoras la definía como “armonía”, esta no se refiere sólo a la bella proporción (relación entre las partes sin la que no podemos hablar de belleza) sino también se refiere a un vínculo entre: bien, belleza y virtud. Platón dirá: “La potencia del Bien se ha refugiado en la naturaleza de lo Bello”. Los griegos incluso acuñaron un término específico para ello: kalos kaghatos, que une belleza (kalos) y bien (aghatos).

Y por ello queremos educar a nuestros hijos en el reconocimiento y la contemplación de la belleza porque deseamos el mayor bien para ellos. Es el bien lo que perseguimos en última instancia.

Ahora bien, ¿Por qué a través del arte?

El arte ha sido, es y será siempre, el mejor campo de batalla. Un espacio dónde ser humano luchará para alcanzar lo infinito, lo que escapa a nuestro control, lo misterioso. Aquello que todos anhelamos en lo más profundo de nuestro ser. El arte es una búsqueda sin fin, eleva la mirada de aquel que lo contempla, y por lo tanto, le hace crecer. No es lo mismo conocer a Miguel Ángel que no conocerlo. Si entras en la Capilla Sixtina y le conoces no te deja indiferente. Cuando estudias las grandes creaciones de la historia del arte, tienes la posibilidad de volverte más auténtico, menos manipulable y más tú mismo. Debemos enseñar arte a nuestros jóvenes para que sean más libres y la mejor versión de sí mismos.
Además, la disciplina de «historia del arte» nos permite adentrarnos en un sistema de relaciones que favorece el juicio y el sentido crítico.

¿Cómo podemos hacer esto?

¡Muy fácil! Con amor al arte y a nuestros jóvenes. El arte se expresa por si mismo. El arte está diseñado para ser contemplado y entendido. Por tanto, todo el mundo puede tener acceso a esa experiencia. No está delimitada a cuatro intelectuales que se encierran en bibliotecas, sino que esto es para todos.

La propuesta que hacemos en el colegio es muy sencilla, involucrarnos y estar en primera persona delante de la obra de arte. Po eso en clase lo estudiamos con profundidad, proponemos materiales, y vamos a los museos a verlo.

¿Qué puedo hacer yo como padre si tengo la percepción de no saber de arte?

Desea saber y tírate a la piscina. Aprende con tus hijos, busca libros, y películas dignas para compartir con ellos, ves a los museos, investiga en internet… El material bien filtrado y juzgado resulta ser muy útil.

Enseñemos que estudiar vale la pena. No solo para tener un buen trabajo que te permita ganar mucho dinero, sino porque “el hoy te construye como persona”. Nos interesa que nuestros hijos se relacionen con las obras de arte porque queremos que sean más libres, más ellos mismos y menos manipulables.

Andrea Gomés (Tutora de Secundaria del Abat Oliba Loreto)


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Del arte a la belleza, de la belleza al bien 1