¿Por qué es importante que un niño duerma bien, que descanse lo suficiente?

Está demostrado que los niños que no duermen adecuadamente tienen un rendimiento escolar bajo, presentan problemas de comportamiento, de concentración de irritabilidad e incluso un desarrollo del lenguaje mas lento.

Y es que durante el sueño los niños asimilan, memorizan lo que han visto y aprendido. En ese tiempo incluso maduran física y psíquicamente. Las horas de sueño influyen directamente en la capacidad de aprendizaje, en el desarrollo del lenguaje y en el estado emocional del niño. Un niño que duerme bien, por lo general, está mas contento, está de buen humor.

Por eso es muy importante que duerman las horas necesarias y que desde pequeñitos les enseñemos a desarrollar un buen hábito de sueño. De igual manera que un niño aprende a comer, a caminar o a hablar, deben también aprender a dormir.

¿Cómo ayudarles, cómo enseñarles a conciliar el sueño?

Para que un niño aprenda es fundamental que haya una rutina. Por tanto, es importante:

Establecer una hora para irse a dormir y respetarla en la medida de lo posible para que su reloj interno se habitúe y cuando llegue el momento tenga sueño. Si cada día los acostamos a una hora distinta es más difícil conseguir que se duerman solitos. Los niños que se despiertan pronto para venir al colegio, deberían irse a dormir alrededor de las 20’00.

• Podemos también ayudarles realizando cada día la misma secuencia, Por ejemplo, baño, cena, dientes, pipí, cuento y a dormir. De este modo, ellos ya saben qué toca en cada momento, pueden anticiparlo y el momento de dormir deja de ser una pelea cuando lo tienen interiorizado.

• Los expertos recomiendan evitar ver la televisión, usar la Tablet o el móvil por lo menos una hora antes de irse a dormir ya que este tipo de dispositivos excitan el cerebro de los niños precisamente cuando lo que necesitan es calmarlo. El momento de irse a dormir, como decíamos, debe ser un momento tranquilo. Así pues, es recomendable evitar también carreras/saltos y cosquillas y un tipo de juego que revolucione al niño el ratito antes de acostarse.

• Por último, es bueno enseñar a los niños a dormirse solitos en su camita por una razón: Los ciclos de sueño duran entre hora y media y dos horas. En el paso de un ciclo a otro nos despertamos durante unos segundos. Durante ese tiempo el niño aprovecha para revisar su entorno. Si se ha dormido en brazos, en el sofá o en nuestra cama y de golpe se encuentran solo en su cama, lo más lógico es que se asuste y se ponga a llorar. Por eso hay que procurar que se duerman en las mismas condiciones en que van a pasar la noche.

Por tanto, hemos dicho que para ayudarles a conciliar el sueño es bueno: Que se vayan a dormir siempre a la misma hora, realizar cada día la misma secuencia, evitar actividades que les exciten y acostarles en su cama.

Seguir estas rutinas les ayudará a construir unos patrones de sueño correctos. Y es que, como hemos dicho, el sueño juega un papel clave en el desarrollo del cerebro y del aprendizaje del niño.

Beatriz Zanon (Tutora de Educación  Infantil del Abat Oliba Loreto)


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